CARAMBA

13.02.2012 06:00
Después del ajusticiamiento del tirano los dominicanos atisbaron, por la estrecha rendija de la historia, la posibilidad de cambios sostenibles y sustentables, de una democracia real valedera y plena, después de tantos sacrificios, de tanta sangre el aire de junio prometía la posibilidad del amanecer de una nueva aurora, sin embargo pasó, como pasa en un temblor, capas tectónicas que se acomodaban para asentar nuevas realidades a un país que pretendía, como el ave fénix, renacer de sus cenizas. Más muertes, más sangre y más sacrificio.

Revolución de abril y un pueblo en busca de la esperanza que se dio de frente con doce largos años de angustia y terror hasta llegar a la primavera del 74 esperando escribir nuevas páginas, deseoso de escalar nuevas cumbres, para encontrarse que el partido escogido para su redención, negocio por incompetencia y desfatachez el regreso del caudillo ilustrado que con los estertores de la muerte en sus alforjas, propició un pacto avergonzante a la figura moral de el líder mas conspicuo de la fauna política dominicana.


Cuatro años de tímidas improntas, de la creación al destajo de un grupo económico que le permitiera el regreso y nueva vez, como al principio, cuatro años mas de los otros, de 60x1 quiebras de bancos, imponderables comentarios y un sinfín de esperanzas perdidas en saco roto, para volver a ocho años de corrupción( uno de los ministros más importantes, dio una fiesta en Lucia, en la zona colonial, para festejar sus primeros cinco mil millones de pesos, ganados en ocho años con el sudor de su frente) crímenes y un narcotráfico imponente manteniendo una economía en banderola. Lo mismo que pasó en México, en el gobierno de carlós Salinas de Gortari.

Una juventud en brugal, bachatas y denbow olvidadas de su responsabilidad civil, de la patria y de la familia y los que no, dicen que no están en eso, que ya todo se perdió y me viene a la mente y al corazón Martin L. King “ Lo que me extraña en estos tiempos de cambios y sacrificios, no es el ruido estridente de los malos, sino el silencio pasivo de los buenos” mientras un 40% comprometidos con uno u otro partido hacen con el país y con la patria lo que en gana le viene, mientras los medios cibernéticos han producido y producen cambios en el oriente medio, manidos de una juventud capaz de hacer de sus sueños realidades, en lo nuestros nos fotografían las comidas, las botellas y nos llenan del sentimiento y de los pensamientos etéreos de un Dios que espera con paciencia y bondad que sus hijos hagan, porque uno será siempre, lo que haga, no lo que dice.


En este laberinto de ventas al destajo del país dominicano, yo sigo soñando con la posibilidad de un cambio, yo sigo apostando a la esperanza, aunque el rio baje con la intensidad de las lluvias, de la compra de voluntades y conciencias yo apuesto por la PATRIA yo entiendo que es el tiempo de decir basta, por eso apoyo a Guillermo Moreno, hagamos la esperanza, sintamos la impronta del deber y celebremos el despertar de una pesadilla de cincuenta años, por los vivos, pero también por los muertos, se lo debemos.
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